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View Full Version : Entrevista con la Yoli, mi ídola de la TV


spiceboy
Jul 31st, 2005, 05:53 PM
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Yolanda Ramos
Ría con ella (http://www.elperiodico.com/verano/default.asp?idpublicacio_PK=14&idioma=CAS&idnoticia_PK=231581&idseccio_PK=216&h=)
• La actriz de 'Homo zapping' y 'Buenafuente' narra el largo viaje desde que vendía mantas hasta ser la nueva 'chica Almodóvar'

TEXTO: NACHO PARA
FOTOS: LAURA GUERRERO

La vida da muchas vueltas, pero la de Yolanda Ramos (Cerdanyola, Vallès Occidental) parece un tiovivo. Hoy es una actriz en alza: Almodóvar la ha fichado, y también la serie televisiva Siete vidas. Triunfa con Andreu Buenafuente, y en Homo zapping caricaturiza a María Teresa Campos, Belén Esteban, Carmen Alcayde y Ana Obregón. Un sketch sobre esta última bien resume su estilo: "Hola, soy Ana Obregón. Si quieres que muera en un avión, manda un SMS con la palabra avión, y si quieres que muera en un barco, manda un SMS con la palabra barco".

--Usted no parece muy catalana.
--Mi abuelo era de Cádiz y mi abuela, de Aragón. O sea, como todos los de Catalunya, una mezcla del copón.

--Sí, pero al final uno es de su barrio.
--Qué horror, porque soy de Cerdanyola, una ciudad dormitorio, un coñazo. Crecer allí me marcó para mal. Estaba muy cerca de Barcelona, pero la veía muy lejos. Me costó mucho acabar en la ciudad, aunque no lo parezca.

--¿Su sueño era venir a la metrópoli?
--Sí, claro, escapar. Pero es que estás a 13 kilómetros y te sientes como de un pueblo de la montaña. Hubiera preferido nacer en un suburbio, porque aquello era superimpersonal. Yo no he tenido amigos yonquis, sino gente totalmente plana. De niña y de adolescente, viví rodeada de aburrimiento.
--¿Y cómo negociaba entre su inquietud y su falta de perspectivas?
--Siempre me he sentido como la gente que sale del armario, ¿sabes? Como amigos gays que tengo y tal. Es lo mismo. Me preguntaba continuamente por qué yo era diferente, y yo me sentía diferente porque no tenía los mismos planes o perspectivas que mis amigas. Era la rara de Cerdanyola.

--¿Y en el ambiente familiar?
--En el ambiente familiar, también lo veían muy raro. Mi madre quizá me apoyaba más, pero no veía la salida.

--No tenía ni vehículo ni escuela.
--Exacto. Ni escuela ni conocimiento. Por no existir, no existía ni la posibilidad de acostarse con nadie a cambio de un papel. A los 22 años me fugué a Mallorca con 5.000 pesetas y un bocata de jamón que me preparó mi madre. Empecé a vender mantas de pura lana virgen a los viejos del Inserso.

--No parece un negocio apropiado para un paraíso playero.
--Pues lo fue. Gané mucho dinero. Bueno, mucho en comparación con nada. Después me apunté a un cursillo de sevillanas, y un tío me contrató para actuar en hoteles con los guiris.

--Parece un guión de El Terrat.
--No, hablo muy en serio. Fue una etapa muy triste. Enfermé, tuve problemas de anorexia y bulimia. Para bailar me obligaron a adelgazar y me obsesioné. Yo ya venía bastante enferma, entre comillas, de Cerdanyola, pero en Mallorca caí enferma totalmente. De vuelta a Barcelona, tuve que estar seis meses en reposo absoluto. Y fue en plena recuperación cuando leí en un reportaje sobre El Molino, y me dije: 'Esto lo sé hacer yo'. Vi la panacea.

--¿Había estado allí alguna vez viendo algún espectáculo?
--Qué va, en la vida. No sabía bien lo que era El Molino, no sabía si era una casa de putas. Pero me presenté y me cogieron. Allí aprendí realmente todo lo bueno y lo malo que sé de esta profesión. En El Molino me dejaban hacer lo que me saliera del... Era superanárquico. Pero si lo sabes aprovechar, es una escuela increíble.

--¿Qué hacía allí exactamente?
--Hacía de vedete, que aunque alguna gente lo menosprecie, es una especie de artista total, capaz de ser sexy, escatológica, sensible, soez, tierna, inteligente y graciosa. Hacía un tipo de
striptease y las compañeras debieron flipar porque desde el primer momento no me supuso ningún trauma. Ya de jovencilla, me escapaba de Cerdanyola y me venía a Barcelona a escondidas para posar desnuda para algunos pintores, así que tenía bastante callo. Poco a poco fui explotando la bis cómica. Había campo abierto, un caos a tu servicio, una vía de expresión. Me sentía en mi salsa.

--O sea, que se adaptó fácilmente.
--Fue una adaptación heavy, porque El Molino estaba agonizando. Había mucha rivalidad entre vedetes, muy antiguo todo. Y llego yo en plan antivedete y las que había allí instauradas me miraban con cara de ¿y ésta de dónde sale? Me sentí sola y desplazada, pero la cosa fue a mejor. Allí aprendes, aprendes de que te tiren un tacón en la cabeza, de que te llamen puta, aprendes de gente que lleva un siglo y son unos sabios del escenario.

--Nunca suficientemente valorados.
--Es que hay por ahí intelectualoides que van un día allí y se dan el pego, porque queda bien decir que les gusta el lumpen, pero es mentira. Luego haces una prueba con uno de esos y te tratan como de segunda categoría, no te miran como a una actriz.

--O actriz de un género chico.
--Hay artistas enormes y otros muy malos. Pero no se puede despreciar a nadie por venir de El Molino.

--¿Con La Cubana llegó el respeto?
--Cuando en mi currículo apareció La Cubana ya era como otra cosa. Fue el director quien vio en El Molino y me ofreció un papel de tía buena en una serie cómica. Pero yo venía de la anarquía, y La Cubana tiene una filosofía muy especial que a mí no me sirve.

--¿Por qué es demasiado cerrado?
--Demasiado disciplinado. Así que dejé La Cubana porque quise y me fui a trabajar a un bar. Prefiero ser feliz sirviendo copas que tener un estrés que, para hacer comedia, me mata.

--¿No le gusta que la dirijan?
--Sí, ha de haber un director, y de hecho en Homo zapping lo hay, pero coño, que la comedia es muy de aquí dentro, y como te jodan esto con una serie de marcas y disciplinas, es difícil divertirte y divertir. En televisión también hay marcas, no es todo ja, ja, ja. Pero cuidado con las marcas. A mí lo único que conseguían en La Cubana era sacar lo peor que llevo dentro. Ahora en Homo zapping, para mí es talentoso ver a Jose (Corbacho) reírse después de ocho horas con nosotros todos los días. Eso te da energía.

--O sea, que si hay risa detrás, la risa sale para afuera y llega a las casas.
--Totalmente. El truco de Homo zapping es que se ríe hasta el cámara.

--De La Cubana a camarera. ¿Llegó a pensar que había perdido el tren?
--Sí. Me acostumbré a vivir de un trabajo normal. Soy muy perra para los castings, pero me presenté a Vitamina M, un programa de Jordi González. Estuve un tiempo, pero pronto llegué a un acuerdo para irme, aquello no se sostenía, y sé que el que lea esto pensará que soy yo la problemática, pero no. En 48 horas pasé de la tele a trabajar en la taquilla del Jamboree.

--La historia de su vida.
--Sí, todo muy marciano. La gente que entraba en el Jamboree creía que estaba haciendo un sketch, porque dos días antes me veían en la tele.

--También aprendería allí.
--Claro. La plaza Reial es como una escuela de la vida. Al principio, pasas miedo. Luego, lloras por el racismo pero también te toca a tí la china... Aprendes a ver personas, no nacionalidades. Pierdes el oremus del racismo o del no racismo. Conoces a exvedetes, a prostitutas, a camellos. Es una caña. Estaba bien allí y sólo aspiraba a ponerme guapa, trabajar, ligar...

--Y apareció Corbacho.
--Sí, y me llevó por el camino inverso: en 48 horas volvía a estar en la tele. Y por fin encontré un ambiente buenísimo en El Terrat. Todas las empresas tienen sus cosas y los de El Terrat despiden gente, pero jamás he visto humillaciones ni palabras fuera de sitio.

--¿Usted sabía imitar a famosos?
--Qué va. Ni Corbacho sabía lo que iba a ser Homo zapping. Iba a haber parodias de la tele, pero no imaginé que podría encarnar a María Teresa Campos o Belén Esteban. Uno lleva cosas dentro que ni sabe. Al final sale lo que has vivido. Sería incapaz de hacer a una señora de la jet. Normal, porque yo a la jet no la he tocado ni de refilón. No sé lo que es subir a un yate.

--De vender mantas a chica Almodóvar. ¿Está más cerca el yate?
--Bueno, chica Almodóvar es una preciosa exageración. Un papelillo, nada.

--Almodóvar dice que no ve la tele, pero a usted sí que la ha visto.
--Claro que la verá. La tele marca la pauta, es el chollo. Almodóvar es la calle y la calle ahora está en la tele. Por eso creo que de vender mantas de pura lana a los guiris al universo de Almodóvar no hay mucha distancia.

--¿Le apetece el camino del cine?
--Lo que me apetece es un curro que me deje libres los fines de semana y que me sienta realizada. En El Molino me sentía realizada y en teatro es bonito, sí, claro, precioso... Pero es una tocada de huevos, porque el domingo después de comer, vete al teatro. A veces hacía tres sesiones en El Molino y no quiero volver a pringar tanto.

--¿Qué le gusta de la tele?
--Antes veía a Sardà, pero luego me aburrí. Me gustan, y lo siento mucho, los reality shows. Los programas de sucesos, los más cruentos y, sobre todo, los de testimonios. Saco de ahí una cantidad de material... Lo que la gente sufre, lo que la gente critica, todo eso me encanta, me vuelve loca.

--¿Le gusta porque le divierte o de verdad?
--Me gusta porque me da morbo y pena, y me gusta como gusta a los millones de personas restantes que lo ven, y por eso lo dan. Yo veo una ambulancia por la calle y me paro. Es un sentimiento humano y yo lo tengo acentuado. Adoro esos programas.

--¿Más que un telediario?
--Mucho más. Entra mejor. Ya sé que quedo inculta y cateta, pero si digo otra cosa miento. Me encanta la telebasura, y ni puedo ni quiero hacer nada para remediarlo. Eso no quita que encuentre a faltar lo de todo el mundo: películas, documentales... Un día me gusta ver el testimonio de dos separados y otro día, una película subtitulada. Pero no quitaría nada de la televisión actual. Es el reflejo de lo que hay, de cómo somos. Hay un público mayoritario que necesita ese tipo de televisión. Y hay gente que cree que va a arreglar su familia explicándolo por televisión. También está bien que si atropellan a alguien, podamos verlo por televisión.

--¿Usted sería capaz de contar sus entresijos sentimentales en la tele?
--Tengo más pudor del que parece. Sé que me estoy yendo de la boca y luego lo veo escrito y me arrepiento.

--¿Todos esos testimonios no son un reflejo de que hay gente muy sola?
--Es un reflejo de otra era. Antes los cotilleos se intercambiaban entre vecinas y ahora los explican en la tele. La gente que vende su intimidad suelen ser muñecos rotos, famosos que llevaban un tren de vida que ahora no pueden soportar. Cuando veo esos viejetes que van a las selvas (La selva de los famosos), se me rompe el corazón.

--La fama engancha.
--Sí, como Bárbara Rey y Ángel Cristo. Una historia más triste que la de Tamara, porque a ésos se los cargan antes y creo que es mejor para ellos.

TatiAnnahølic
Jul 31st, 2005, 10:01 PM
me encanta la tia esta :worship: y despues d leer la entrevista, creo q aun mas! :D

New_balls_please
Aug 1st, 2005, 08:46 PM
jjajaja, esta tía es la caña... cada vez k imitaba a la Obregón y la Esteban... jajajaja

cheyk
Aug 2nd, 2005, 11:43 AM
La verdad es qe sí; es toda una profesional y muy maja :)